Ensalada crujiente de habichuelas

2017. Ensalada de habichuelas crujientes

De niño uno siempre tiene sus limitaciones comestibles. Hay alimentos que por colores o aspectos repudias y no quieres comer. Aunque por venir de una familia libanesa desde pequeño empiezas a adquirir una amplia gama de especias y sabores, había unos que no soportaba. Como ya dije una vez, las lentejas cocinadas eran la mala noticia del almuerzo. La otra eran las vainitas (el término que usamos en Venezuela para las habichuelas). En mi casa o en la de mis tíos solían prepararlas guisadas con salsa de tomate y a mí no me resultaba nada rico esa textura un poco babosa al cocinarse tanto. Hoy a casi 20 años después de no vivir con mis padres, creo que me las comería feliz solo por revivir el sabor “casero”. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Así que muchos años después en mi constante búsqueda divertida en casa de qué hacer con ingredientes que no me gustaban de niño, además de las hamburguesas de lentejas, hemos hecho algo con las vainitas o las habichuelas, a raíz de un reto-reclamo que me hizo Jorge una vez. Me dijo que yo compro muchas revistas de cocina, pero las ojeo y no las pongo en uso. Eso obviamente me retó y tomando en cuenta que aunque en Bogotá siempre hace frío, pero que en otros lugares del mundo más bien es un verano muy caliente, tomé la edición de Bon Appetit Magazine de agosto del 2016 cuyo título no puede ser más atinado “Stay Cool” (mantente frío). Y en sus recetas proponen una súper refrescante: la ensalada de habichuelas crujientes cocinadas en hielo.

Esta rica y saludable ensalada combina vegetales que me encantan: los pepinos, las cebollas largas, los rabanos con un montón de habichuelas. Todo se mete en un bowl grande lleno de agua con hielo y la textura sin duda alguna cambia. Yo le agregué unos cuadritos de pimentón para darle más color! Así que los invito a preparar esta receta perfecta para un día de intenso calor. Que la disfruten!

La receta de la ensalada de habichuelas crujientes

Ingredientes:

½ pepino tipo europeo grande

4 rábanos pequeños

2 cebollas largas picadas en lonjas largas y finas

1 libra o 500 gramos de habichuelas comunes (yo encontré verdes y amarillas y las mezclé, pero lo usual es ver las verdes)

200 gramos de vainitas planas o guisantes.

Opcional: un pimentón rojo, amarillo o naranja

Para el aderezo:

3 tbsp (cucharadas) de jugo de limón

3 tbsp (cucharadas) de aceite de oliva

1 tbsp (cucharada) de salsa de soya

2 tsp (cucharaditas) de ajonjolí tostado

¼ tsp (cucharadita) de azúcar morena

Pizcas de sal y pimienta

¿Qué hago?

1 Con un pelador de papas hago los cortes de la cebolla larga y del pepino. Corto en círculos delgados los rabanos.

2 En un bowl con agua llena de hielo agrego estos vegetales y los dejo por 15 minutos hasta una hora reposar o cocinar. Este efecto del hielo los vuelve crujientes! Después de esto, se cuelan los vegetales.

3 Mientras los vegetales, reposan en hielo, pongo a calentar agua con media cucharada de sal en una olla. Cuando hierve agrego las habichuelas y los guisantes por un minuto y medio y los retiro usando una cuchara hueca y los sumerjo en un bowl con abundante agua con hielo y un poco de sal. Mantengo por 20 minutos o menos si estoy apurado y debo comer algo!

4 Retiro del agua con hielo todos los vegetales. Las habichuelas y los guisantes les realizo cortes diagonales de dos o tres partes.

5 Preparo el aderezo. Mezclo todos los ingredientes.

6 Ensamblo la ensalada: en un bowl agrego las habichuelas y guisantes y luego las baño de aderezo. Pruebo para verificar si requieren un poco más de sal o pimienta. Continúo con los otros vegetales y sirvo en la mesa.

Disfruto de esta rica ensalada saludable y vegana!

Tip #1: adereza siempre unos minutos antes de servir para que marinen un poco los vegetales y adquieran sabor del aderezo. Tampoco los dejes demasiado tiempo porque el pepino se puede poner un poco aguado.

Tip #2: cuela bien los vegetales después de retirarlos del agua con hielo para que no queden muy aguados, sino crujientes.

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Chutney de tamarindo (imli ki chutney)

2007. Chutney de Tamarindo

Una de las cosas ricas de la cocina india, tal vez al igual que la libanesa, es que se compone de pequeños platos que se van integrando unos con otros en una mesa. Es realmente una explosión de sabores la mayoría de las veces. Entre estos, nacen los famosos chutneys (o “chatna” en hindi) que sirven como dice Monisha Braradwaj en su libro “The Indian Cookery Course” a dar personalidad a un plato, y cuando algún miembro de la familia gusta más del picante que otro, le agrega más chutney (o también un encurtido) a su comida. Por eso, ella misma cuenta que solo en los restaurantes es cuando se ve que un chutney es servido con pan de entrada.

El universo de los chutney es súper amplío y al mismo tiempo: sencillo. Yo los he disfrutado desde que los probé por primera vez en este lado del mundo, de la manera occidental donde nos emocionamos preparándolos con muchas cosas, pero cuando repaso las páginas de este hermoso libro y además, recuerdo mis breves contactos en India con los chutney, me doy cuenta que son preparaciones sencillas, con pocos ingredientes y donde se logra acentuar varios tipos de sabores: el dulce, el picante y el ácido.

Por eso en esta ruta asiática que desde hace días llevo trayendo al blog, me emociona publicar la primera receta de chutney. Tal vez la más famosa de todos: el chutney de tamarindo. Porque el tamarindo acompaña a los indios desde su infancia en esos árboles donde juegan de niños, y hasta arranca la fruta y se la comen de sus largas venas. El chutney de tamarindo es además muy usado en la comida callejera (street food) y acompaña varios platos indios.

Esta receta tiene una pequeña variación de cantidades por mi parte, en la que agrego más tamarindo y menos azúcar, pero no se preocupen que igual les comparto las cantidades exactas del libro. Que la disfruten!

La receta del chutney (o chatna) de tamarindo (imli ki chutney)

Ingredientes:

7 tbsp (cucharadas) de pulpa de tamarindo

1 tsp (cucharadita) de semillas de comino (puedes usar comino en polvo, pero el aroma y sabor de usar las semillas es importante)

3 a 4 tbsp (cucharadas) de papelón (panela) rallado o de azúcar morena

Un puñito de polvo de picante (indio preferiblemente). Puedes usar un ¼ de cucharadita, si te gusta el picante una ½ cucharadita.

Una pizca de sal

NOTA: en el libro la relación es 4 cucharadas de pulpa de tamarindo con 4 cucharadas de azúcar, pero a mí me resultó muy poco en cantidad y muy dulce. Además, me encanta el sabor ácido del tamarindo!

¿Qué hago?

1 Pongo en una pequeña sartén a tostar las semillas de comino por apenas pocos segundos. Transfiero a un mortero y trituro hasta que se vuelve polvo. Disfruto de todo el aroma que desprende este sencillo proceso.

Si vas a usar comino en polvo te saltas este paso!

2 En una sartén a fuego medio pongo la pulpa de tamarindo y el azúcar y caliento revolviendo un poco para que se mezclen bien los ingredientes. Una vez empieza a hervir bajo el fuego a bajo y dejo cocinar entre 4 y 5 minutos. Si se me está secando mucho el tamarindo, agrego unas dos o tres cucharadas de agua y mezclo.

3 Agrego el comino y el polvo picante a la mezcla y dejo calentar a fuego bajo dos minutos más. Pruebo y si necesita sal le agrego una pizca para corregir.

4 Sirvo con pan o de acompañante de otras comidas. Puedo mezclar con arroz.

Tip #1: el sabor del chutney es fuerte. Permítete que te pique un poco. Es necesario agregar algún polvo picante.

Tip #2: si no tienes polvo picante, toma un ají seco y tritúralo en el mortero o unas gotas de una rica salsa picante roja que tengas en casa.

Esta receta es recomendada para incluir dentro de una dieta vegana.

Si quieres disfrutar de mi galería comestible te invito a visitar @food.o.grafo en instagram!

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Hamburguesas de lentejas

2016. Hamburguesas  de lentejas

Cuando era pequeño odiaba las lentejas. Eran de las peores comidas que me podía dar mi madre. Como si fuera poco, si alguna vez mis padres viajaban y nos tocaba almorzar en casa de mi tía Laura o mi abuela, corría con la mala suerte que también me servían lentejas. Era realmente una tragedia para mí. Pero creo que como le pasa a muchas personas, cuando crecí mi paladar se fue mudando y empecé a descubrir un fantástico mundo delicioso en el que participaba las lentejas.

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Ensalada de zanahorias y pistachos

2017. Ensalada iraní de zanahorias y pistachos 

Hay verdades tan grandes como una casa. Una de ellas es: si en un viaje te gusta algo mucho: cómpralo! No esperes para después porque es posible que no lo encuentres. Yo todavía no aprendo esa lección. La última vez me pasó hace poco, cuando estuvimos en marzo de paseo por India, en todas las esquinas que veíamos libros siempre me topaba con una de cocina india que me enamoraron sus fotos. Como lo veía tan seguido y el libro era grande y pesado me confié y dije: lo compraré en el aeropuerto de salida. ¿Cuál fue la gran sorpresa? No quedaba! Se había agotado. Así que curioseando y con las ganas de llevarme un libro de gastronomía, me topé con uno iraní que captó mi atención por su portada azul con dorado y por las fotos del interior.

Llegando a Bogotá me puse a la tarea de aprender cocina iraní sin haber estado en Irán, y de ahí surgieron recetas sencillas como las bolitas de dátiles y almendras que ya publiqué hace unas semanas, y hoy quiero compartir otra de ese libro: una ensalada súper saludable y deliciosa a base de zanahorias ralladas y pistachos tostados con aderezo de jugo de arándanos, que nos ha gustado mucho y ya la hemos hecho varias veces en casa.

A veces una cosa te lleva a otra, y buscando un libro de cocina india volví con uno iraní. Lo bueno fue que por Amazon encontramos el otro libro y ya viene en camino para enseñarnos muchas cosas ricas! Mientras tanto los invito a disfrutar de esta rica ensalada!

La receta de la ensalada iraní de zanahorias y pistachos

Ingredientes:

350-400 gramos de zanahorias peladas y ralladas (son unas 2 grandes o 3 medianas)

1 puño de menta fresca picadita (15-20gramos)

1 puño de perejil picadito (15-20gramos)

2 tbsp (cucharadas) de jugo de limón

3 tbsp (cucharadas) de aceite de oliva extra virgen

1 ½ tbsp (cucharada) de concentrado de jugo de arándano (la receta original lleva concentrado de granadas o pomegranate molasses)

½ tsp (cucharadita) de sal

½ tsp (cucharadita) de pimienta recién molida

20 gramos de pistachos sin cascaras y cortados en dos o tres piezas (chopped)

Opcional: 1 taza de semillas de granada

¿Qué hago?

1 Rallo la zanahoria, pico los verdes y le quito la concha (cáscara) a los pistachos.

2 Pongo a tostar los pistachos en una sartén a fuego medio por unos segundos (con cuidado porque se pueden quemar).

3  Hago el aderezo: mezclo el concentrado de arándanos, el aceite de oliva, limón, sal y pimienta.

4  En un bowl combino la zanahoria con el perejil y menta. Agrego el aderezo y mezclo.

5 En el momento de servir la ensalada agrego los pistachos encima, mezclo ligeramente. Si tengo granadas también se las pongo a la ensalada.

Tip #1: puedes reemplazar la menta por yerbabuena.

Tip #2: esta receta es recomendada para una dieta vegana. Puedes hacerla crudivegana sin tostar los pistachos.

Si tienes alguna duda no dejes de escribirme a foodografos@gmail.com o por instagram a @food.o.grafo

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Arroz de coliflor con pimentones, menta y champiñones (veggie cauliflower rice)

2015. Arroz de coliflor con pimentones, menta y champiñones

De la vida nunca dejará de sorprenderme la bastedad de las cosas, es decir, la diversidad y la cantidad de objetos, espacios, tipos, clases que se han inventado. La ciencia por su lado, las humanidades por otra. Todo está repleto de todo. Y en esa búsqueda es que uno elige que es lo que más le gusta y que le interesa aprender. Y es una certeza que somos en realidad eso que dicen: una gota en un océano. Todavía no salgo de mi asombro y lo disfruto. Porque en ese recorrido de aprendizaje no me he quedado con una sola cosa, sino con un poco de muchas.

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Smoothies

2010. Smoothies

Si alguien me preguntara cuál es mi color preferido diría sin duda alguna que el de las frutas. Ellas que tantas alegrías les dan a mis páginas comestibles finalmente han llegado al blog. Y era hora, porque mi relación con las frutas es muy fuerte, y me acompaña desde la infancia.

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