Brigadeiros a la luz de la luna

2013. Brigadeiros a la luz de la luna

En enero del 2013 inicié mis clases de portugués todos los sábados. Era en el instituto certificado por la embajada de Brasil, y en su mayoría los profesores venían de allá. Disfrutaba mucho de 5 horas alegres donde las palabras dulces de ese idioma inundaban las líneas de mi cuaderno y las bocas de todos los que ahí aprendíamos y tratábamos de pronunciar cada vez mejor los acentos nasales. De esas clases todavía conservo buenos y lindos amigos. Una de esas amistades tan especiales llegó en el nivel 5, es decir, un año después. Fue la brasileña más linda que ha llegado a mi vida y la de otros muchos: Stelamar Becker. Ella era una mujer que desde cualquier esquina llamaba la atención: muy guapa, con una sonrisa amplísima y una alegría que hacía imposible no contagiarse de su encanto. Stelamar casualmente, nunca estudió para ser profesora de portugués. Era ingeniera civil, pero con corazón de arquitecta, ya que amaba diseñar casas. Vivía en Bogotá, porque a su esposo, Evandro lo habían transferido por trabajo. Sin embargo, era una profesora con métodos de enseñanza bastante efectivos y divertidos como por ejemplo juegos de mesa con tiempos verbales, bailes de samba, y canciones.

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Stela fue de esas personas con las que conscientemente tomé la decisión de ser su amigo. No quería que todo se quedara en una relación de alumno-profesor. Mi primer gran acercamiento a su amistad, fue cuando me atreví a pedirle que me enseñara a hacer brigadeiros. Jorge había trabajado un par de veces en Sao Paulo y con su adicción al dulce, recordaba con mucho cariño esos bombones de chocolate. Yo quería regalarle unos brigadeiros hechos por mí, pero necesitaba ayuda para aprender a hacerlos. Stela se ofreció a enseñarme, invitándome un viernes a su casa para que los hiciéramos juntos.

Ese viernes estaba ahí con ella y Evandro, aprendiendo a hacer los brigadeiros con una lata de leche condensada y bebida achocolatada. Cuando estábamos en el proceso de hacerlos, hubo un daño en un transformador en la calle y quedamos sin luz. Como la cocina era a gas, pudimos terminar los brigadeiros y dejar una foto del recuerdo, a la que Stela bautizó: “Brigadeiros a luz da lua” (Brigadeiros a la luz de la luna). Como siempre el portugués con su sonido tan dulce y romántico.

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El pasado noviembre, Stelamar desapareció físicamente de nuestra cotidianidad, pero aún habita dentro de todos los que tuvimos el privilegio de conocerla y de ser sus amigos. Meses después de ese sabor amargo que nos dejó su partida, la única manera que podemos hacer para endulzar ese recuerdo, es nuevamente agregar leche condensada y chocolate a la olla, y así honrar su amistad compartiendo la receta de un libro de cocina brasileña que me regaló antes de partir y que atesoro dentro de mi biblioteca gastronómica.

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Esta receta dulce, pero nostálgica, está dedicada a mi amiga Stelamar Becker. Que la disfruten!

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La receta de los brigadeiros

Ingredientes:

4 tbsp (cucharadas) de bebida achocolatada en polvo

1 lata de leche condensada

2 tbsp (cucharadas) de mantequilla sin sal

200 gramos de lluvia de chocolate (también le dicen fantasía de chocolate)

1 tbsp (cucharada) de aceite o de mantequilla (para untarse las manos y poder armar las bolitas de los brigaderos)

Opcional: 100 gramos de lluvia o pepitas de colores, o de chocolate rallado (o cualquier otro tipo de baños cobertores dulces de bombones)

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¿Qué hago?

En una olla agrego la leche condensada, las cucharadas de bebida achocolatada en polvo y la mantequilla y enciendo el fogón. Con una paleta de madera voy mezclando todos los ingredientes mientras se van calentando.

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Una vez empieza a hervir (aparecen las burbujas), llevo el fogón a los más bajito y sigo revolviendo la mezcla durante unos diez minutos o hasta garantizar que se “desprende de la olla”, es decir, que al revolver la masa se ha formado de una manera que alcanzas a ver las paredes de la olla.

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Apago el fogón, paso la mezcla a un plato y tapo con papel transparente y espero durante unos 20 minutos a que se enfríe. En un bol o en un plato coloco la lluvia de chocolate.

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Después de que la masa ha enfriado, le quito el papel transparente, me unto las manos de aceite o mantequilla (solo con un poquito para que se lubriquen las manos) y procedo a tomar un puñito de la masa para ir a haciendo con las palmas de las manos las bolitas. Una vez termino la primera bolita la paso por el bol de lluvia de chocolate varias veces para que se pegue.

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Repito el mismo procedimiento hasta agotar la mezcla. Con la masa deberían salirte entre 18 y 20 brigadeiros, tal vez más si las haces más pequeñas.

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Tip super importante: Una vez termines los brigadeiros no los metas en la nevera. Yo lo hice y se me endurecieron una vez, pero a las horas volvieron a suavizarse.

Tip # 2: Mientras más rato los dejes en la olla, más probabilidades tengas de que los brigadeiros sean duros. Sin embargo, leyendo varias recetas, algunas recomiendan dejarlo en el fuego 20 minutos, pero la mantequilla la agregas justo cuando hierve la mezcla de chocolate y leche condensada. No sé muy bien cual es el efecto que hace este cambio, pero lo probaré y les cuento.

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Foto recuerdo de un viaje que hicimos a Nuquí en el pacifico colombiano
Foto recuerdo de un viaje que hicimos a Nuquí en el pacifico colombiano

 

 

 

 

 

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2 Comments

  1. Deliciosa receta típica de Brasil en memoria de una dulce y querida amiga. Mejor imposible Jose 🙂 Un abrazo.

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