Singapore Sling (Cóctel)

2015. Singapore Sling 

Ya con más de 60 recetas publicadas en estas páginas comestibles uno empieza a darse cuenta qué le gusta a la gente, que no es más que conocer un poco más a los lectores. Por ejemplo, sucede que los postres gustan mucho, pero paradójicamente dos recetas veganas como el hummus y el pan de linaza (al que la verdad no le aposté mucho) son las más leídas del blog. La primera se puede ver venir porque siempre hablo de mis raíces libanesas y porque ya he dado cursos de cocina donde la he integrado. La segunda si fue toda una sorpresa. Lo fue, porque por ser receta saludable pensé que jamás la gente le haría caso.

Todo esto se vuelve divertido, porque yo soy un neurótico de los números, me le paso todo el tiempo contando cosas, sacando cuentas, haciendo proyecciones, armando presupuestos, y ahora que tengo el blog verifico a diario las estadísticas. Sin embargo, como esto es un proyecto personal, y más que un proyecto es un sueño, no solo me gusta consentir a los lectores cuando me piden una receta, sino darme gustos personales como hacer recetas que aunque pueda prever que no serán muy leidas, me di ese gran placer que es cocinar para mi mismo. Como por ejemplo, es prepararme un buen cóctel, que es una realidad que son las recetas que menos curiosidad le causan a los foodo-followers.

Así que una tarde de sábado saqué un montón de botellas y me puse a mezclar licores para adaptar la receta original de un fantástico cóctel asiático mi versión con lo que se encuentra en Colombia. El Singapore Sling es uno de esos tragos que si tuviera un bar me encantaría que nunca dejara de falta en la carta. Tuve la fortuna de probarlo en Vietnam la primera noche que llegué a conocer sudeste asiático y desde ahí me fue acompañado por muchas noches y tardes en esas tierras. Ese trago nació en el Raffles Hotel de Singapur y ahora que andamos de vacaciones recorriendo otros países en Asia, me parecía lindo acompañar brindar con un Singapore Sling.

La receta del Singapore Sling

Para un cóctel.

Ingredientes: (tal cual de la receta del Raffle’s Hotel)

30ml Gin.

15 ml Cherry Brandy (ver substituto al final de la receta)

120 ml jugo de piña.

15 ml jugo de limón

7.5 ml Cointreau.

7.5 ml Dom Benedictine (ver substituto al final de la receta)

10 ml Granadina.

Un toque de amargo de angostura al final.

Decorar con una rodaja de piña y una cereza.

¿Qué hago?

1 Tomo un coctelero y agrego todos los ingredientes menos el amargo de angostura y lo que usaré para decorar. Agrego unos cubos de hielo y agito varios segundos con las dos manos haciendo varios movimientos hacia arriba y hacia abajo.

2 Sirvo en un vaso corto, largo o de cóctel. Usualmente es en un vaso corto. Agrego una pizca de amargo de Angostura y decoro el vaso con un trozo de piña o una cereza.

Substitutos: Para el Cherry Brandy yo suelo usar Vino de cerezas o algún otro licor de cerezas. El Dom Benedictine es un licor de hierbas, yo sustituyo por uno amarillo que se llama Chartreuse o en el caso más difícil por Brandy.

 

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Ensalada de zanahorias y pistachos

2017. Ensalada iraní de zanahorias y pistachos 

Hay verdades tan grandes como una casa. Una de ellas es: si en un viaje te gusta algo mucho: cómpralo! No esperes para después porque es posible que no lo encuentres. Yo todavía no aprendo esa lección. La última vez me pasó hace poco, cuando estuvimos en marzo de paseo por India, en todas las esquinas que veíamos libros siempre me topaba con una de cocina india que me enamoraron sus fotos. Como lo veía tan seguido y el libro era grande y pesado me confié y dije: lo compraré en el aeropuerto de salida. ¿Cuál fue la gran sorpresa? No quedaba! Se había agotado. Así que curioseando y con las ganas de llevarme un libro de gastronomía, me topé con uno iraní que captó mi atención por su portada azul con dorado y por las fotos del interior.

Llegando a Bogotá me puse a la tarea de aprender cocina iraní sin haber estado en Irán, y de ahí surgieron recetas sencillas como las bolitas de dátiles y almendras que ya publiqué hace unas semanas, y hoy quiero compartir otra de ese libro: una ensalada súper saludable y deliciosa a base de zanahorias ralladas y pistachos tostados con aderezo de jugo de arándanos, que nos ha gustado mucho y ya la hemos hecho varias veces en casa.

A veces una cosa te lleva a otra, y buscando un libro de cocina india volví con uno iraní. Lo bueno fue que por Amazon encontramos el otro libro y ya viene en camino para enseñarnos muchas cosas ricas! Mientras tanto los invito a disfrutar de esta rica ensalada!

La receta de la ensalada iraní de zanahorias y pistachos

Ingredientes:

350-400 gramos de zanahorias peladas y ralladas (son unas 2 grandes o 3 medianas)

1 puño de menta fresca picadita (15-20gramos)

1 puño de perejil picadito (15-20gramos)

2 tbsp (cucharadas) de jugo de limón

3 tbsp (cucharadas) de aceite de oliva extra virgen

1 ½ tbsp (cucharada) de concentrado de jugo de arándano (la receta original lleva concentrado de granadas o pomegranate molasses)

½ tsp (cucharadita) de sal

½ tsp (cucharadita) de pimienta recién molida

20 gramos de pistachos sin cascaras y cortados en dos o tres piezas (chopped)

Opcional: 1 taza de semillas de granada

¿Qué hago?

1 Rallo la zanahoria, pico los verdes y le quito la concha (cáscara) a los pistachos.

2 Pongo a tostar los pistachos en una sartén a fuego medio por unos segundos (con cuidado porque se pueden quemar).

3  Hago el aderezo: mezclo el concentrado de arándanos, el aceite de oliva, limón, sal y pimienta.

4  En un bowl combino la zanahoria con el perejil y menta. Agrego el aderezo y mezclo.

5 En el momento de servir la ensalada agrego los pistachos encima, mezclo ligeramente. Si tengo granadas también se las pongo a la ensalada.

Tip #1: puedes reemplazar la menta por yerbabuena.

Tip #2: esta receta es recomendada para una dieta vegana. Puedes hacerla crudivegana sin tostar los pistachos.

Si tienes alguna duda no dejes de escribirme a foodografos@gmail.com o por instagram a @food.o.grafo

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Causa limeña de atún

2001. Causa limeña de atún

Una de las mejores cosas de no poder ver el futuro son las sorpresas que te da la vida. Por ejemplo, yo nunca me imaginé que en mi recorrido profesional llegaría a trabajar en varios de mi amada Suramérica. En el 2006 entré a trabajar en el área de compras de una consultora de Ingeniería y ella me ha llevado a trabajar además de Venezuela, en países como Argentina, y Colombia, en el que vivo aquí de hace 7 años.

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